Merece la pena llegar de noche, cuando la ciudad parece surgir de la nada de entre el desierto, donde neones, casinos y champagne se mezclan en un universo de fantasía dedicado en cuerpo y alma a la diversión y al hedonismo.
Lo cierto es que sólo el 5% de los 38 millones de visitantes que recibe al año Las Vegas viene a jugar. Claro que la mayoría prueba suerte, o incluso termina en una capilla disfrazados de Elvis o gastándose una pequeña fortuna en tiendas de alta costura y es que aquí todo abre 24h.
